tu eliges con qué y cómo disfrutas
EM Coaching Realización Personal El vino bueno es el que te gusta

El vino bueno es el que te gusta



tu eliges con qué y cómo disfrutas

La frase no es mía. Puedo garantizar que viene de boca de un enólogo, lo cual sabiendo lo que sabe es muy de agradecer. Como contexto te diré que fue en medio de una cata de vinos y que tras charlar sobre algunos mitos que la gente da por hecho acerca del mundillo la conversación derivó en cómo diferenciar calidades a la hora de comprar.

«El vino bueno es el que te gusta» dijo, y el sentido común llenó la sala. La calidad y el valor de las cosas no siempre están ligados al precio, la marca o la exclusividad sino a nuestra propia satisfacción que, en realidad, es lo único importante. Y puede que tu paladar no sea capaz de captar la diferencia entre un Romanée Conti de 1945, valorado en medio millón de dólares, y el vino de cartón de marca blanca del supermercado más cercano pero … a quién le importa???

Y sin embargo nos cuesta resistir la presión de seguir las tendencias consumistas. Incluso en ocasiones es toda una odisea poder mantenernos fieles a nuestros valores, gustos y posibilidades financieras.

La Obsesión por lo Mejor en el Consumo


Vivimos en una era donde las redes sociales, la publicidad y la cultura de la comparación nos impulsan constantemente a buscar y mostrar «lo mejor». Ya sea un smartphone de última generación, un automóvil de lujo o la última moda en ropa, la sociedad nos anima a perseguir constantemente la excelencia en nuestros objetos de consumo.

Esta obsesión por lo mejor a menudo lleva a la insatisfacción crónica, la acumulación innecesaria de bienes materiales y la presión financiera. Pero, ¿realmente necesitamos lo mejor para ser felices?

Sesgos Psicológicos y Consumo


Varios sesgos psicológicos influyen en nuestra obsesión por lo mejor en el consumo. El sesgo de confirmación nos lleva a buscar información que respalde nuestras decisiones de compra, lo que puede hacer que ignoremos productos menos populares pero igualmente satisfactorios. El sesgo de anclaje nos hace sobrevalorar la calidad de los productos costosos y subestimar opciones más económicas.

Declaración de intenciones para resistir las tendencias consumistas (o al menos intentarlo)

Te doy unas cuantas ideas que te pueden ayudar a liberarte de la obsesión por lo «mejor» y vivir una vida más feliz (para tu mente), más tranquila (para tu bolsillo) y con más valores (una botella de vino de medio millón de dólares me parece, personalmente, una obscenidad sabiendo las desigualdades sociales con las que vivimos diariamente).

Valora tus Preferencias Personales: Reconoce y abraza tus gustos personales en lugar de buscar la aprobación externa.

Cuestiona la Necesidad: Antes de comprar algo, pregúntate si realmente lo necesitas o si es un deseo impulsivo.

Establece un Presupuesto: Define un presupuesto realista y respétalo para evitar gastos excesivos.

Consume con Conciencia: Investiga sobre la procedencia de los productos y el impacto ambiental de tu elección.

Resiste la Presión Social: No te dejes influenciar por lo que los demás tienen o hacen. Cada uno tiene su camino.

Promueve la Sencillez: Aprecia la belleza de la simplicidad y el minimalismo en tu vida.

Aprende sobre el Placer Diferido: Practica la gratificación retrasada en lugar de buscar la satisfacción inmediata.

Cultiva la Gratitud: En lugar de anhelar lo que no tienes, agradece lo que ya tienes en tu vida.

Fomenta las Relaciones: Valora las conexiones humanas y las experiencias significativas sobre las posesiones materiales.

La calidad y el valor son subjetivos, solo a las empresas les interesa marcar tendencias que encarezcan los precios de sus productos. Las «modas» son así de aleatorias, lo que hoy es top mañana se vuelve anacrónico.

Tu eliges con qué y cómo disfrutas.

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